IAWN
Conocí a Ricardo en la bulla de una fiesta, de una forma confusa (los dos huíamos de los paparazzi). Y de pronto me lo encontré allí, mil años después. Había cambiado, pero no. Me recordó lo que nos reímos aquel día (el de la huida) y me confesó que no paraba de bostezar por culpa de la exposición.
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